Tres días para quien ya recorrió Colchagua y Casablanca y no necesita otra visita a una bodega: guarda en el wine bar de Susana Balbo, sunset en Las Nubes, un helicóptero privado sobre Potrerillos y el Cordón del Plata, blending en Andeluna y un circuito privado de termas. Lo que no se arma solo desde el auto.
Este viaje no explica qué es un Malbec. Está pensado para quien ya recorrió Colchagua o Casablanca, ya hizo
las bodegas clásicas y quiere lo que no se arma solo desde el auto: una cata de guarda en el wine bar de
Susana Balbo, un sunset en Las Nubes con la ciudad abajo, un helicóptero privado sobre Potrerillos y el
Cordón del Plata, y un blending game en Andeluna con la cordillera de fondo.
Cierra con un circuito privado de termas en Cacheuta —spa del hotel, no parque— y un anfitrión sommelier que
sabe con quién está hablando. Tres días cortos, cero relleno.