Cuatro días para ustedes: un día de spa termal para aterrizar, mesas de bodega reservadas en Susana Balbo y DiamAndes, el atardecer con la cordillera en Andeluna y la noche mendocina para salir. Sin extraños, sin apuro.
Cuatro días para ustedes, sin agenda familiar ni compromisos. Empieza en el agua: un día de spa termal en
Cacheuta con circuito privado, para llegar a Mendoza ya con otro ritmo. Después, lo mejor de la mesa
mendocina en manos de mujeres y chefs que la piensan distinto —el almuerzo de pasos de Susana Balbo, el
almuerzo con el chef en DiamAndes— y el momento del viaje: las Tardecitas de Andeluna, un juego de
blending para armar su propio vino y el atardecer sobre la cordillera, en la terraza y con copa en mano.
Nada de multitudes: chofer privado, mesas reservadas y el grupo tal cual llegó. Si quieren sumar, el hammam de
Entre Cielos o el programa “Verona” de bodega Masi —la técnica del appassimento contada en la bodega— entran
como día alternativo cuando están disponibles.
El alojamiento define el tono: Diplomatic Hotel o Hotel Raíces Aconcagua en pleno centro, para salir
a la noche caminando y volver cuando quieran; o Casa Septem, retirado entre viñedos del Valle de Uco, con
pileta infinity y silencio, si la idea es no ver a nadie más. ¿Tienen más días? Miren
Semana de Amigas en Mendoza, la versión de 6 días con Alta Montaña y
noche en el valle.